El príncipe Enrique podría regresar a Afganistán, tras una primera misión interrumpida hace cuatro años, después de su graduación como piloto de helicópteros Apache con un premio especial por su habilidad en el tiro, anunció el jueves el ministerio británico de Defensa.
“No comentamos despliegues individuales”, declaró a la AFP un portavoz del ministerio de Defensa. “Pero normalmente podríamos esperar que fuera desplegado en entre 8 y 12 meses”, agregó precisando que el tercero en la línea sucesoria, de 27 años, todavía tenía que adquirir un poco de experiencia.

El nieto de la reina Isabel II, que tiene el grado de capitán de la aviación del ejército, recibió el premio al mejor copiloto artillero durante una cena de graduación organizada el miércoles en la base aérea de Wattisham (este de Inglaterra) al término de 18 meses de entrenamiento.
Enrique, a quien la prensa británica no dudada este jueves en calificar de ‘Top Gun’, llevó a cabo la mayoría de su formación en esa base, pero pasó también dos meses en Estados Unidos a finales de 2011 perfeccionando su técnica de pilotaje en todo tipo de condiciones en zonas desérticas y montañosas de Arizona y California.
El “Capitán Wales”, como se le conoce en las fuerzas armadas, vivió una primera experiencia militar de 10 semanas en Afganistán como controlador de cazabombarderos en 2007/08, que fue interrumpida cuando la prensa se hizo eco de su presencia por temor a que se convirtiera en blanco de los talibanes.
Sin embargo, la Reina y altos mandos de las fuerzas armadas dieron al parecer en 2011 su acuerdo de principio a un nuevo despliegue del príncipe, según informó entonces la prensa británica, precisando que la decisión final –que sería secreta– no se tomaría hasta este año.
Los helicópteros Apache son unos aparatos de ataque muy sofisticados que están equipados con cohetes, misiles y ametralladoras, y están diseñados para destruir tanques. Llevan dos tripulantes que se sientan en tándem, el copiloto artillero delante y el piloto detrás.
Mientras tanto, el hermano mayor de Enrique, Guillermo, efectúa una misión de seis semanas como piloto de helicópteros de búsqueda y rescate en las Malvinas, considerada como una “provocación” por Argentina que reivindica la soberanía de ese archipiélago bajo dominación británica desde 1833.